viernes, 26 de septiembre de 2014

La gran fiesta viajera... y que no falte su pan


El viernes pasado Sofía cumplió su primer año. Para celebrar tan señalado día, organizamos una gran fiesta en la que los viajes y el pan fueron los protagonistas de excepción. Los que me seguís por las redes sociales ya visteis que durante semanas busqué inspiración y pensé en la posible temática de su cumpleaños. Para ello y como ya conté aquí quise tener muy presente las aficiones y gustos de la 'peque' y al final triunfaron los viajes y el pan. Así que el viernes protagonizamos ‘La gran fiesta viajera... y que no falte su pan’. 


 



Para la decoración elegí tres colores base: rosa, azul y amarillo. Lo que tenía claro desde el principio es que quería una guirnalda de flecos para la pared donde iba la mesa principal. 



 


La que veis es de la tienda Oui-oui, una maravilla de tienda en la que también compré la maleta vintage que utilicé para decorar la mesa. La sección que tiene de artículos de fiesta y cumpleaños es sencillamente genial. Junto a la guirnalda puse unos pompones personalizados que me hizo por encargo Deiana, de la tienda Ideas en Polvo. Allí compré los vasos, platos, pajitas de papel… Me encanta las colecciones que tiene, me parecen muy originales. Yo elegí ésta de Toot Sweet.


 



El resto de elementos decorativos, platos de bambú, conos, etiquetas de pizarra… son de la tienda Cocottó


 


 


En el momento de elegir la temática os contaba que, ante la duda de hacerlo sobre pan o viajes, al final y siguiendo el consejo de una gran amiga opté por elegir ambos temas y relacionarlos entre sí. ¿Cómo? Pues incluyendo diferentes tipos de pan de lugares a los que habíamos viajado estos meses con la peque. Así que en la mesa hubo pan gallego, de Candeal, asturiano, andaluz… A mayores y con el fin de hacerlo lo más variado posible puse pan de diferentes tipos como pan de cereales, de higos y nueces, de olivas… incluso para el postre hubo un pan de chocolate que estaba exquisito. En cada una de las etiquetas detallaba el tipo de pan que era. No os podéis imaginar el éxito que tuvieron. He de reconocer que estaban riquísimos y la variedad de panes junto al resto de la comida fue un tándem perfecto.








 






Como veis, las etiquetas estaban decoradas con motivos de viajes. Al igual que estas bolsitas donde metí los nachos. Las puse en una caja de frutas que había reciclado y pintado previamente con chalk paint rosa antiguo. 
 




Para la tarta elegí esta pequeña guirnalda de la tienda Oui-oui. 



 


Como detalle a los invitados, elegí una foto-imán de Sofía hecha a mano por mi queridísima Isabel, de El Rincón de Ángela. Si lo que buscáis es un regalo especial, personalizado... estáis en el lugar acertado. Es increíble la delicadeza y buen gusto que imprime en cada uno de sus proyectos. Pero el trabajo de El Rincón de Ángela da para mucho más. En breve, nos colaremos en su rincón para conocer de primera mano su excelente trabajo. Y por supuesto, de él os hablaré en Travesía.


 


Y el colofón a esta gran fiesta viajera en torno al pan fue la Tahona de Sofía, sí una tahona en honor a ella que hizo las delicias de mis sobrinas. Utilicé la estantería de juguete Skylta de Ikea en la que puse panes de diferentes tipos y una bolsitas de papel craft así como decoradas con motivos de viajes para que pudieran vender sus panes. Añadí unos delantales también de Ikea. Lo disfrutaron muchísimo y es que quien no recuerda la felicidad que provoca jugar a tenderas.







Disfrutamos muchísimo. Pasamos una tarde de los más agradable y lo mejor, sin duda, fue ver la cara de satisfacción de Sofía. Aún es muy pequeña, lo sé, y probablemente no se enteró de casi nada, pero me vale lo mucho que disfrutó y el recuerdo que tendrá cuando sea mayor.
Hasta aquí la decoración de La gran fiesta viajera y que no falte su pan. En otro post os hablaré de la invitación y os contaré paso a paso cómo la llevé a cabo.
 





miércoles, 3 de septiembre de 2014

Helados con mucha historia

Hoy os quiero hablar de una heladería con mucha historia, un local centenario ubicado en el centro de Valladolid en el que no sólo se fabrican artesanalmente helados, sino turrones. De hecho, esta pequeña empresa se dedicaba inicialmente, a principios del siglo XX, a la elaboración de turrones en la provincia de Alicante. Después de vender los turrones en Valladolid en diferentes comercios que les cedían un espacio, en los años 50 tuvieron el primer local fijo. Con el ánimo de complementar el negocio del turrón, el maestro heladero y turronero Don Manuel Iborra comenzó a vender helados. Más de 50 años de historia que les han llevado a convertirse en un auténtico referente en Valladolid.


 


Entrar a Iborra significa detener el tiempo y saborear los productos de siempre, aquellos que se elaboran de forma artesanal y cuidando hasta el mínimo detalle. El establecimiento no puede ser más sencillo, pero al mismo tiempo más acogedor. 





Son infinidad de recuerdos los que me evoca Iborra. Siendo una niña, mis padres me llevaban allí en verano a comprar helados. Siempre pedía el mismo, el de leche merengada con canela. Y los días previos a la Navidad cuando íbamos a comprar los turrones. Han pasado más de 30 años y al mismo local, en la misma calle y con los mismos productos, me acerco yo hoy, junto a mi hija a comprar helados en verano y los tradicionales turrones en navidades. Pocos locales conozco en Valladolid que encierren tanta historia y que después de tanto tiempo, sigan siendo conocidos por su buen hacer.









Falta poco tiempo para dar por finalizado el verano, que no la temporada de helados. En Iborra la venta de helados se realiza desde mediados de abril hasta mediados de octubre en todas sus variedades y durante noviembre y diciembre en sabores limitados para llevar a casa. En su página web podéis ver la infinidad de sabores que tienen disponibles. 
En noviembre empiezan con la venta de turrones.













Turrones y Helados Artesanos Manuel Iborra
Lencería, 2
Valladolid






lunes, 1 de septiembre de 2014

¡Volvemos!

Aunque parezca mentira, atrás dejamos el verano. Y digo que parece mentira porque me asusta lo rápido que pasa el tiempo. Aún recuerdo en junio esa sensación de tener todo un verano por delante, el primero con Sofía, muchos días para disfrutar de mil planes, para organizar las vacaciones, para viajar, improvisar escapadas... Atrás quedó todo aquello, pero lo realmento bueno es lo mucho que lo hemos disfrutado, hemos aprovechado cada instante, cada momento... así que VOLVEMOS con las pilas cargadísimas, con proyectos renovados, con la ilusión que siempre me ha propiciado un mes como septiembre.
Aquí estamos de nuevo y estoy encantada de volver a encontrarme con vosotros, de volver a publicar más asiduamente en el blog, de contaros tantas cosas... Empiezo por hacer un repaso de mis vacaciones que han sido intensas y que, un año más, este si duda el más especial, me han permitido desconectar y vivir infinidad de experiencias. En Instagram y el resto de redes sociales he compartido muchos momentos de nuestras vacaciones, pero me apetecía haceros partícipes de ellas a través del blog.
Ha habido tiempo de escaparnos al mar. De ver cómo Sofía experimentaba su primer contacto directo con el mar y os diré que jamás olvidaré ese momento. ¡Qué cara de satisfacción!

 




Qué ratos ha pasado junto a sus primas. Esta relación da para un post aparte, es increíble como, aún siendo tan pequeña, disfruta tanto junto a los niños, y por supuesto, en especial junto a ellas. Qué sonrisa esboza cada vez que las ve y cómo la gusta compartir todo y todos los momentos junto a ellas.
Ver estos atardeceres tan idílicos se convirtió en casi una rutina. No había día que no culminara con una estampa tan bella.




Dejamos atrás el sur, que no el mar, y nos escapamos unos días al norte. En concreto a Galicia, ahí empezó nuestra travesía norteña que nos llevó hasta Asturias y Cantabria. ¡Cómo me gustan estas tierras! Disfruto muchísimo por el norte, no hay un sólo verano que no me pierda unos días por allí, y este no podía ser menos. Nuestra travesía empezó en pleno contacto con la naturaleza, en el interior de la provincia de Orense.






También elegimos el interior de Asturias para iniciar nuestra particular travesía asturiana que nos llevó hasta Gijón, Oviedo, Cudillero, Avilés... 





Qué parajes, qué pueblos y qué ciudades... Asturias no deja indiferente. Qué grandes momentos hemos vivido.

 







Y cuántos lugares hemos descubierto. De ellos os hablaré en próximos post. 





A Cantabria nos escapamos un fin de semana, pero lo hicimos sin la peque. Una escapada de dos que disfrutamos mucho.



Nuestras vacaciones terminaron en Burgos, en mi tierra, donde hemos pasado unos días de máximo relax, en familia, con muchos reencuentros. Hemos estado en la casa de mis abuelos, en la misma en la que tan buenos ratos pasé yo en mi infancia y me enorgullece poder decir que Sofía ha disfrutado tanto con su bisabuela... Reconozco que tengo muchísima suerte.








Hemos exprimido al máximo el verano, no hemos parado ni un minuto y aunque hemos viajado mucho, también ha habido ocasión de disfrutar en familia de nuestras rutinas, de nuestro día a día... Tiempo para descubrir nuevos lugares en nuestra ciudad de los que también os hablaré en el blog. Septiembre viene cargado de novedades, de nuevas propuestas y sobre todo de mucha ilusión. 
¡Nos vemos!




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