viernes, 26 de junio de 2015

De tapeo por Burgos: una gilda y un capataz

Si te gusta el 'tapeo', ir de pinchos... Burgos es una de las muchas ciudades españolas que tienen tradición es este arte. Pero si lo que más te gusta son los pinchos hechos con encurtidos, estás en la ciudad idónea. Pedir una gilda o capataz es una de las frases más oídas un sábado por la noche. Cualquier hora, cualquier día, cualquier momento... es bueno para deleitarte con un manjar muy conocido en tierras norteñas pero que en otras es casi testimonial. 
¿Y qué es la gilda? El pincho de encurtidos por excelencia, el más sencillo y a la vez uno de los más ricos. El que da la fama a esta costumbre del tapeo con encurtidos. Combina aceituna, guindilla y anchoa. Así de sencillo, así de simple, pero así de rico. Una banderilla "salada, verde y un poco picante", así es como se le veía a la actriz Rita Hayworth en su papel en la película de Gilda y de ahí su nombre. Pero si buscamos al creador de esta delicia hay que viajar hasta San Sebastián, al legendario bar Casa Vallés, hasta aquí viajó el vinatero y bodeguero Blas Vallés para abrir un despacho de venta de vino. Para acompañar al mismo unas veces sacaba aceitunas, otras guindillas y otras anchoas. Fue a uno de sus clientes al que se le ocurrió ensartarlo todo en un palillo y voilá, así nació la gilda.  
En Burgos no hay un solo bar de tapeo que no tenga este pincho. Y hoy quiero hablaros de unos de ellos que combina como pocos los encurtidos, El Orfeón, un bar legendario recientemente reformado que ha vuelto a abrir sus puertas hace unos meses y lo ha hecho con su mejor cara. 

 



 


Con un aspecto renovado y cuidado hasta el último detalle, pero sin perder ni un ápice de su esencia, de su arte para elaborar los mejores pinchos con encurtidos. 


 


 


 


 

Son especialistas en estos manjares, combinan como nadie los encurtidos y otros productos con los que elaboran pinchos que recordarás siempre. Si ya te has familiarizado con la gilda te falta abrir las puertas al capataz, una banderilla más completa en la que a mayores de la gilda, añaden mejillón, pepinillo, navaja... Y que también se ha convertido en otro de los pinchos por excelencia.

















Si estás por Burgos, si tienes previsto escaparte a esta ciudad, te recomiendo que te introduzcas por la Calle San Lorenzo, bocacalle que sale de la Plaza Mayor y la calle del tapeo por excelencia. Al final está El Orfeón, un bar con mucha historia en Burgos que jamás te hará olvidar qué es eso de la gilda y el capataz.



























viernes, 19 de junio de 2015

Un post sin temática y muchas reflexiones

El post de hoy llega sin rumbo fijo, sin una temática concreta… llega para contarte que definir un calendario de publicaciones es bueno y necesario pero que depende de en qué momento te encuentres también es bueno y necesario no agobiarse, no culpabilizarse por no llegar, por no publicar a tiempo, por ver que es viernes y esta semana no he sacado ningún post… 
Ayer jueves estaba 'agobiada' porque no tenía preparado ningún post. No dejaba de pensar en qué podía publicar, qué DIY podía hacer, sobre qué tienda, local… te podía hablar… y buscando inspiración, leyendo otros blogs, documentándome por Internet… me vi leyendo el blog de Mamás Viajeras, uno de mis preferidos, y echando la vista atrás me encontré de nuevo con un post que en su momento ya me hizo reflexionar mucho y plantearme lo que de verdad es importante en la vida. 
Aunque resulte muy obvio, a veces lo olvidamos. 
En ese post, Johanna contaba el duro trance por el que estaba pasando desde que en la semana 25 de su embarazo se puso de parto. Miedo, incertidumbre, desconcierto… ante una situación en la que te asaltan las dudas, la tristeza y por supuesto la culpa, porque como bien definía en el post Johanna "la culpa no perdona, ni descansa, ni duerme; la culpa taladra". En su momento, esta frase me marcó. Qué manera más directa y acertada de explicar lo que es la culpa. ¿Por qué te cuento esto? Porque en demasiados momentos nos acecha la culpa en nuestro día a día, nos cargamos de responsabilidades, de agobios innecesarios y lo que deberían ser y en realidad son pequeñas contratiempos, pequeñísimas piedras en el camino… lo convertimos en cuestiones trascendentales que nos afectan a nuestro día a día. 
No publicar una semana es un hecho completamente intrascendental, pero te aseguro que da más de un quebradero de cabeza, digo ésto como intentar cumplir con los miles de objetivos que nos marcamos a diario y que convertimos en algo prioritario cuando en realidad podrían pasar sin hacerse. ¿Te ha pasado? ¿Soy la única en al sala que a veces tiene que parar y priorizar para que la balanza compense? Seguro que no. Por eso la historia de Johanna me ha hecho, una vez más, pensar en lo que de verdad importa. Aprovecho este espacio para darle la ehhorabuena, para decirle que he seguido día a día su historia, que afortunadamente termina con un final feliz, con el mejor que se podía esperar, con su pequeña Bárbara en casa. Que leerla cada día, cada semana... era un ejemplo de superación, de fortaleza, de coraje, de admiración... Y es que si algo desprende Johanna es admiración, ha demostrado una valentía sin límites, una constancia y superación dignas de mención, ha sabido como nadie 'compensar la vida'. 
Historias similares a las de Johanna hay varias y me siento afortunada de haberlas conocido a través del blog, de las redes sociales... porque, una vez más, este mundo 2.0 me ha dado mucho, la oportunidad de valorar lo que de verdad es importante en la vida. Es increíble lo que se puede llegar a interactuar y a conectar con una persona que no conoces. Pero este tema da para un post aparte, así que me centro en el tema de hoy y prometo post sobre estas reflexiones.
Esta semana no ha habido tiempo de publicar, y por un momento me estaba centrando demasiado en esta cuestión y olvidaba lo muchísimo que ha dado de sí la semana, lo mucho que hemos disfrutado del día a día. Ha vuelto esa primavera casi veraniega y hemos salido a la calle a disfrutar de ella, hemos vuelto a nuestros paseos a orillas del río. 


















Hemos recordado viajes pasados a ciudades que nos cautivan gracias al detalle de Ana, de Jomamikids





Da gusto impulsar campañas de turismo con tanto mimo. Ya estamos planificando nuestra próxima escapada a Gijón, por supuesto, volveremos a visitar a Ana y volveremos a disfrutar de una ciudad que siempre te deja con ganas de más. 





Hemos disfrutado hasta el infinito y más allá con los golpes de genialidad de Sofía, con su lengua de trapo, con sus reacciones espontáneas y llenas de magia. 
Y hemos preparado maletas porque hoy ponemos rumbo a Burgos. Y no sabes la ilusión que me hace. ¿No está mal, verdad? 
Te veo a la vuelta, y por supuesto, intentaré volver al post semanal. 

















miércoles, 10 de junio de 2015

Sierra de Francia con niños

El verano a la vuelta de la esquina, los días más largos, buen tiempo... no sé a tí, pero para mí son razones más que evidentes para querer viajar, emprender nuevas escapadas, pensar en nuevos destinos. Y hoy te quiero proponer una escapada para hacer con los más pequeños de la casa. El lugar elegido es la Sierra de Francia, en la provincia de Salamanca, un enclave que me apasiona no solo por la belleza que encierra el lugar, sino por los muchos planes que brinda para disfrutar de unas vacaciones en familia. 





Contacto con la naturaleza, pueblos llenos de encanto, sitios en los que alojarse y donde comer que no dejan indiferente... Ya te conté por aquí que en Navidades pasamos unos días en el Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia, unas vacaciones en familia que disfrutamos mucho. Te hablé de la maravilla de pueblos que conocimos, pero quise dejar para otro post una ruta de senderismo que hicimos y que disfrutamos al máximo. Lo mejor, que pudimos hacerla con las niñas y eso no es algo muy habitual tratándose de senderismo. Cuando digo niñas hablo también de un bebé de un año y poco que disfrutó como la que más y que, todo hay que decirlo, aguantó estoicamente las casi tres horas que duró la ruta. 




La ruta es el Camino del Agua, un sendero en circuito circular de 6 kilómetros que sale y termina en Mogarraz, pasando también por la población de Monforte. Desde la salida del pueblo de Mogarraz, del que ya os hablé aquí, el sendero te sumerge por intrincados caminos que esconden auténticos tesoros. 







Las vistas que ofrece el sendero son increíbles. Una panorámica de toda la sierra, caballos pastando libremente en valles que invitan a perderse, ríos que serpentean por el valle, mágicas formas creadas por la vegetación, arboles a cada lado del camino que parecen llegar al infinito, parajes llenos de flores, hojas, arbustos... 





Para las niñas era un auténtico paraíso para los sentidos. No dejaban de mirar a un lado y otro y de hacer preguntas sobre todo lo que veían.










La mayor parte del camino fue en llano, pero obviamente hay partes con desniveles no muy pronunciados pero que sí requieren una cierta resistencia física. Y en este punto os quiero hacer una recomendación. Inicialmente, al programar la ruta decidimos hacerlo sin silla, pero en el último momento, cuando ya nos disponíamos a iniciarla, unos foráneos que habían hecho la ruta el día anterior nos recomendaron hacerla con silla porque según nos comentaron, el camino no tenía apenas dificultad. Si tenéis niños pequeños yo no lo haría en ningún caso con silla, ni de un tipo ni de otro. Yo tenía el Bugaboo Buffalo y gracias a él lo pudimos completar con éxito. He comentado al principio que la dificultad era baja, pero hay partes del camino que se estrechan muchísimo y hay ciertos desniveles en los que con la silla resulta muy complicado. Si vais con peques olvidaros de silla. Si repito, que seguro lo haré, optaré sin pensarmelo por la portamochila que en esa ocasión olvidé, o en su defecto prefiero ir con la niña andando y partes que sean más complicada en brazos.












En definitiva, la ruta fue una experiencia inmejorable. El entorno no puede ser más bonito y más adaptado para disfrutarlo con los peques. A lo largo del sendero hay varias zonas habilitadas para hacer una parada y además de retomar fuerzas, disfrutar de miradores con vistas únicas. 












Si ya que estáis por la zona, os apetece pasar más de un día, las opciones son muchas. En la Sierra de Francia hay pueblos preciosos. Por acotar un poco la búsqueda, yo me quedaría con cinco de ellos que, por cierto, están declarados Conjunto Histórico Artístico. Son Mogarraz, La Alberca, Sequeros, San Martín del Castañar y Miranda del Castañar. De todos ellos seguro que os resulta muy conocido La Alberca: un pueblo precioso con una belleza muy singular. 




El resto, menos conocidos, pero no por eso menos bonitos. De hecho suelen estar menos masificados al ser menos turísticos y, en mi caso, eso es algo que valoro muchísimo porque me permite apreciar más la belleza del lugar, las costumbres, observar a los lugareños...






Te recomiendo, y mucho, esta zona. Disfrutarás de un enclave privilegiado, de pueblos pequeños pero que encierran mucha vida y que son increíblemente bonitos. Si al final te decides a descubrir esta zona me encantará que me cuentes la experiencia y nuevos lugares que descubras porque mi intención es volver muy pronto.
Por cierto, tenéis la crónica en la página de Mammaproof


lunes, 1 de junio de 2015

Proyecto 365: mayo

Por aquí ya os conté que a principios de año me sumé a un reto en Instagram que consiste en publicar una foto cada día. Termina un nuevo mes, echo la vista atrás y me siento orgullosa de tener esos recuerdos diarios que me cuentan una historia, la nuestra... un día a día, que hubiera pasado mucho más desapercibido, en el que obviamente hubiera capturado fotos pero no esas fotos, no pensando en un enfoque distinto, en un entorno más singular, en un detalle que por sí solo no dice nada pero que en nuestra rutina lo explica todo... Eso es lo que más valoro de este reto, que gracias a él me he obligado a mirar con otros ojos, a ser más creativa, a despertar el entusiasmo por fotografiar los pequeños detalles, los que hacen el día a día más especial... Como aquel en el que nos convertimos en hadas para bailar al son de La Fée, de Zaz; o esos despertares en los que dan comienzo un día que sólo con verle a ella ya empieza bien; mañanas de sábado en los que el despertar es más pausado y más disfrutado; tardes interminables de juegos, de confidencias, de ratitos a solas con ella...





En mayo sacamos los pinceles, las chalkpaint, papeles, caja de madera... y ¡voilá! preparamos un detalle muy sencillo para el día de la madre. 





Este mes nos ha dejado disfrutar de la primavera en su mayor esplendor, de entornos, paisajes... en los que a pesar de estar al lado de casa, nos hacen desconectar de todo.






Hemos disfrutado de un tiempo más que primaveral, ha habido fines de semana veraniegos y uno de ellos tuvimos la suerte de vivirlo en Cantabria, de disfrutar de la playa, pasear frente a nuestra 'casa soñada', comer junto al mar...





El baño diario, la mochila que nos recuerda escapadas improvisadas por la ciudad o el campo, con familia, amigos... esos pequeños planes espontáneos y poco planificados que terminan siendo los mejores.
En mayo hemos participado en el reto 'SoyInspiracción' de Beatriz Millán y hemos compartido nuestro rincón de lectura, ese en el que a pesar de lo que pequeña que es Sofía, ya pasamos muchos ratos eligiendo cuentos, inventando historias... escuchando sonidos de animales, viendo ilustraciones...
El mismo rincón en el que damos rienda suelta a la imaginación y destapamos la 'caja de manualidades de mamá', la que esconde washitape, rotuladores, papeles... un auténtico paraíso para ella.






En mayo recordamos una escapada a la Sierra de Francia que hicimos a principios de año y que tan buenos momentos nos trae. Lo recordamos porque salio publicada en la página de Mammaproof Un proyecto que persigue recorrer las ciudades en busca de planes para disfrutar en familia




Y seguimos en un entorno rural porque también tuvimos ocasión de pasar un día en la granja, de conocer a todos aquellos animales que vemos en los cuentos, porque, sí, los de animales son, sin duda, nuestros preferidos. 




Cuantas mañanas de domingo en el Rugby, disfrutando del ambiente, de juegos, apuntando maneras con nuestro balón que a pesar de no botar cada vez nos gusta más. 






Y mayo terminó con sabor dulce. A través del blog, visitamos una de las pastelerías más singulares de Burgos, 'Azúcar y Harina', una cuyos olores, sabores... nos evocan a la infancia y nos trae tan buenos recuerdos.

Despedimos mayo con esa sensación de haberlo disfrutado al máximo, de haber aprovechado cada segundo y lo mejor de haber inmortalizado detalles, momentos, días... que si no es por el reto hubieran pasado más desapercibidos. 
¡Bienvenido Junio! Te estamos esperando...


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